Es muy fácil acostumbrarnos al desorden de nuestro entorno, como el experimento de la rana que muere lentamente hervida. poco a poco podemos ir dejando de lado el orden a un lado a cambio de una aparente comodidad. Esta ilusión de familiaridad se ve alimentada por la apatía, dando como resultado un estado continuo de “Bajo rendimiento”. Afectando directamente nuestro proceso creativo.
“Orden, entropía. Es un ciclo sin fin. o ¿será que no?”- Heimerdinger
La comodidad que trae el desorden tiende a ser interpretada como un aspecto inofensivo. Sin embargo, puede ser directamente responsable de bloqueos creativos y disminución del rendimiento laboral. El desorden no llega súbitamente, se va abriendo paso lentamente entre las pequeñas cosas, un archivo “Sin título 6.png”, una carpeta “Nueva carpeta 9”, una pequeña basura de chicle de hace 2 semanas. Las pequeñas cosas tienden, en su conjunto, a llenar nuestra mente y nuestro espacio físico más que cualquier otro problema grande. Imagina una caja de clips. Necesitas tomar uno, puedes vislumbrar más o menos el cual debes tomar, sin embargo al intentar tomarlo te llevas media caja sin querer. No solo no cumpliste con el objetivo inicial, ahora tienes unos cuantos clips que recoger.
Es muy similar con nuestros espacios de trabajo, ya sean físicos o digitales. Muchas veces una buena parte del proceso de creación se pierde o se ve interrumpido con distracciones o elementos, los cuales no necesariamente están relacionados a nuestras metas. Desde carpetas o archivos mal nombrados o sin nombrar, hasta la falta de un lápiz en ese momento crítico.
Un buen método en contra de estas malas prácticas son los límites y la disciplina. Las rutinas es un ejemplo de esto, convierte el caos de archivos en un elegante sistema. solo con agregar el nombre adecuado a la hora de guardar tus archivos. Agregando palabras clave que puedan facilitar búsquedas u organización. Acciones simples como devolver elementos que uses a su respectivo lugar. “Cada objeto tiene su lugar y cada lugar su objeto”. Parece restrictivo, pero podemos gastar mucho tiempo valioso buscando ese bolígrafo que “jurabas haber dejado aquí”.
El control de tus herramientas es muy importante. afecta directamente a tu visión.
Por ejemplo, esa hermosa libreta, o bolígrafo, o bloque de post-it que nunca usaste, ocupa un espacio físico, y te genera ruido visual. ¿Vale la pena su estancia en tu escritorio? ¿Cuándo fue la última vez que lo usaste?. Tu navegador puede sufrir del mismo mal. Ver la barra de ventanas y no poder reconocer una sola de ellas es caótico, ¿de donde viene la música?¿Cuándo fue la última vez que abriste esa ventana?
Una buena meta del viernes puede ser ver la superficie de tu escritorio. Sin notarlo el pequeño o grande desorden puede afectar ligeramente la creatividad. Tropezar física o mentalmente con objetos de tu escritorio puede arrancarte de tus pensamientos y detener tu tren de pensamiento. Una vez a la semana un escritorio limpio puede, anónimamente, salvarte de distracciones innecesarias. Esas distracciones pueden llegar a interrumpir la llegada de la creatividad. Existen varias aplicaciones que te ayudan a organizar tu día de mejor manera, algunas libres de uso algunas de paga, yo prefiero hacer el uso de los recordatorios y alarmas que trae incorporando tu dispositivo móvil, ya que la mayoría de estos te permite ponerle nombre fecha y hora para aquello que no quieres olvidar, solamente acuérdate de anotarlo, por lo cual vas a tener que adoptar una nueva disciplina de “agendar” todo lo que tienes que hacer, dedica un día a la semana o unas horas a planificar tu semana, las actividades cotidianas que tienes que hacer para que de esta manera tu mente se despeje un poco y no este trabajando constantemente en “recordar lo que tenia que hacer”
No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy
En vez de levantarte temprano y estar planificado “¿Que me pondré hoy?” Perdiendo el tiempo en una esquina de la cama mientras miras un zapato, podrías haber planificado eso desde una noche anterior, acomodar todo lo que necesites desde antes, como: poner las llaves en su lugar, la ropa que vas a usar, los zapatos que te pondrás, tu teléfono, la cartera, etc. Tener todo a la mano para que no pierdas mucho tiempo en las mañanas buscando cada cosa en la mañana siguiente, de igual manera es importante por si te ocurre el “Oh no, me quedé dormida/o” haber preparado las cosas desde una noche antes te agiliza el poder salir antes. En este caso hablando de diseñar seriaDiseña feliz, Diseña en orden.